¿Pantallas en Educación Infantil? Más allá de la prohibición: realidades, mitos y propuestas desde la investigación
Recientemente defendida, la tesis doctoral titulada “El uso de recursos educativos digitales en la infancia: prácticas tecnológicas de niñas y niños de 3 a 6 años en Canarias” tuvo como objetivo central realizar una revisión diagnóstica-descriptiva sobre cómo las niñas y niños de Segundo Ciclo de Educación Infantil consumen e interactúan con los Recursos Educativos Digitales (RED). Para ello, se examinó el panorama actual desde diversos ángulos: la oferta digital de la administración, la visión de las familias y el profesorado de la etapa, y el criterio de un panel de profesionales multidisciplinares.
¿Cuáles son las verdaderas dinámicas en los hogares y las escuelas? ¿Qué nos dice la ciencia cuando bajamos a la realidad del terreno? A continuación, se detallan las principales conclusiones y las propuestas que se extraen de esta investigación.
1. El análisis de los repositorios institucionales: un punto de partida desigual
El primer paso de la tesis (Estudio 1) consistió en analizar el catálogo de Recursos Educativos Digitales que la administración pública local pone a disposición de los centros educativos, concretamente el portal institucional EcoEscuela 2.0 del Gobierno de Canarias.La conclusión es clara: aunque existen materiales interactivos de gran valor y propuestas lúdicas interesantes, muchos de los recursos disponibles adolecen de un diseño pedagógico verdaderamente adaptado a la etapa de 3 a 6 años. Con frecuencia se observan materiales conceptualizados desde una perspectiva meramente transmisiva o con una interactividad tremendamente básica. Existe una necesidad urgente de rediseñar estos repositorios para que los RED promuevan un aprendizaje verdaderamente activo, creativo, experimental y que se adapte a los ritmos madurativos de la infancia.
2. El hogar: el dilema de la conciliación y la falta de tiempo
El Estudio 2 puso el foco en las dinámicas domésticas a través de cuestionarios y entrevistas grupales a familias canarias. Los resultados revelan una brecha evidente entre lo que las madres y los padres desearían hacer y lo que las demandas de la vida cotidiana les permiten.- La pantalla como bote salvavidas: En muchos hogares, el uso de dispositivos digitales se convierte en una solución práctica y rápida ante las dificultades de conciliación laboral y familiar, los ritmos de vida acelerados y la falta de tiempo libre y espacios adecuados para el esparcimiento. Las pantallas operan con frecuencia como un recurso de entretenimiento autónomo para que las personas adultas puedan atender las tareas y responsabilidades del hogar o el trabajo, sin poner un pie fuera de su hábitat urbano.
- Consumo pasivo vs. uso formativo: Debido a esta falta de tiempo, de espacios seguros y, en ocasiones, a una formación digital insuficiente por parte de quienes cuidan a las y los menores, el consumo que realizan acaba siendo predominantemente pasivo y recreativo (una concatenación sin fin de vídeos en plataformas de streaming o juegos comerciales rápidos inundados de publicidad), desplazando las oportunidades de un uso activo, compartido, mediado, con fines formativos o creativos.
3. Las aulas: docentes con buena disposición, pero carentes de recursos, tiempo y formación
Al consultar al profesorado de Educación Infantil (Estudio 3), se descubrió un panorama de luces y sombras. Lejos de la imagen de la maestra o maestro con tecnofobia, la investigación demostró que en Canarias se evidencia una gran disposición al cambio y una notable conciencia sobre la importancia de la Competencia Digital en la sociedad actual.Sin embargo, para consolidar un uso pedagógico y coherente en las aulas, el profesorado se enfrenta a tres grandes barreras:
- Infraestructuras insuficientes: Muchos centros carecen de la conectividad o los dispositivos adecuados para implementar dinámicas digitales de calidad de manera cotidiana.
- Falta de formación específica: La capacitación docente suele centrarse en el manejo técnico de las herramientas, pero no en la didáctica específica de la tecnología en la etapa de 3 a 6 años.
- Falta de coordinación familia-escuela: Existe la necesidad de construir políticas educativas que impulsen una cultura digital compartida entre la escuela y la familia, de manera que ambos entornos caminen en la misma dirección.

Imagen creada con IA (Microsoft Copilot). Representación ilustrativa, no fotografía real.
4. La voz de las personas expertas: el equilibrio crítico
Finalmente, el Estudio 4 reunió a un panel de profesionales de diferentes ámbitos (psicología, pedagogía, medicina pediátrica y logopedia) para contrastar las visiones al respecto. Más allá de las reticencias iniciales propias de cada disciplina, las conclusiones de este encuentro subrayan la necesidad de un enfoque equilibrado: la tecnología no es intrínsecamente dañina ni mágicamente educativa; lo determinante es la calidad y el tiempo de uso, la intencionalidad pedagógica y la mediación de las personas adultas.Sus visiones coinciden en que el uso abusivo y descontrolado de pantallas tiene impactos negativos evidentes en el desarrollo físico (sedentarismo, problemas de visión) y del lenguaje, el sueño y la autorregulación emocional en la infancia. No obstante, también defienden que un RED bien seleccionado y utilizado con criterio puede ser un excelente canal de apoyo para atender a la diversidad en el aula, estimular la curiosidad y ofrecer soluciones prácticas y motivadoras para el aprendizaje.
Hacia un nuevo modelo: De niñas y niños que consumen a niñas y niños «prosumidores»
¿ Qué hacemos, entonces, con toda esta información? El valor de una tesis doctoral no solo reside en el diagnóstico que ofrece, sino en su capacidad para realizar propuestas de futuro. La investigación concluye con una hoja de ruta clara para transformar la relación de la infancia con la tecnología, basada en tres importantes pilares:
- Para las familias: mediación, ejemplo y alternativas. Las personas adultas debemos ser el primer referente de un uso saludable, ya que el aprendizaje por imitación es la base de la infancia. Se debe priorizar el acompañamiento digital (jugar con ellos y ellas, preguntarles qué ven y convertir la pantalla en un espacio de interacción verbal y afectiva en lugar de aislamiento). No obstante, entendiendo que a menudo se recurre a la tecnología como herramienta de conciliación, sigue siendo una tarea pendiente dotar a los hogares de recursos y estrategias de entretenimiento alternativos y libres de pantallas.
- Para el profesorado: Selección con criterio evolutivo. La tecnología en el aula de infantil debe ser un recurso complementario y con propósitos muy claros. Los y las docentes necesitan formación específica para aprender a filtrar y elegir RED que respeten la madurez cognitiva de sus estudiantes, a la par que fomentar dinámicas colectivas, activas, interactivas, imaginativas, manipulativas e integradoras con pantallas, para dar lugar y potenciar el uso educativo de los dispositivos.
- Para el alumnado: Convertirse en prosumidores. Este es quizás el cambio de paradigma más urgente. Debemos educar a los niños y niñas para que abandonen el consumo pasivo de contenidos diseñados por algoritmos y utilicen la tecnología para crear. Los dispositivos deben servir para seguir un tutorial de manualidades, documentar una receta de cocina, crear música, expresarse artísticamente, bailar, meditar, hacer ejercicio, conectar con personas de otras culturas, programar pequeños robots o aprender idiomas de forma activa.
Conclusión
La prohibición absoluta de las pantallas en la infancia es una quimera que ignora el ecosistema digital en el que inevitablemente crecen las nuevas generaciones. Por otro lado, el acceso libre y desmedido es una irresponsabilidad. La respuesta está en la mediación activa, la formación continua de los docentes y la apuesta por entornos digitales equilibrados. Solo tendiendo puentes sólidos entre los hogares, las escuelas, las empresas editoriales y las administraciones públicas (corresponsabilizando también a quienes diseñan estos recursos) lograremos que la tecnología sea una ventana de oportunidad creativa y no un obstáculo para el desarrollo de las niñas y los niños.

Foto de Kampus Production · Pexels
Autoría:
Cecilia V. Becerra Brito
Laboratorio de Educación y Nuevas Tecnologías (EDULLAB)
Cátedra Fundación MAPFRE Canarias de Tecnología y Educación (TECNOEDU)




