La investigación postcualitativa: origen, referentes y permanente devenir

Este capítulo publicado en el libro coordinado por Juana Mª Sancho, Fernando Hernandez, Lourdes Montero, Juan de Pablos, Jose I. Rivas y Almudena Ocaña, titulado Caminos y derivas para otra investigación educativa y social, de la Editorial Octaedro(2020), aborda las dimensiones contextuales y filosóficas que dieron origen a la investigación postcualitativa y su relevancia para la investigación educativa y social desde tres espacios distintos. En el primero de ellos damos cuenta del desplazamiento generado por el posthumanismo, los nuevos materialismos y nuevos empirismos en los nuevos caminos abiertos en la investigación. El segundo, plantea la relación del giro afectivo y el papel de los afectos con la investigación postcualitativa. El tercero, se centra en el giro lingüístico, la crisis de la representación y las posibilidades de la escritura como método de investigación. Recuperamos así, parte de esa complejidad que encierra la corriente postcualitativa y que ha hecho desplazar la manera de afrontar nuestro quehacer investigador, la propia relación con el conocimiento y nuestro posicionamiento frente a la formación del profesorado. Desvelamos en el texto algunas de las ideas que este tránsito por la posición postcualitativa, ha ejercido en nuestro trabajo docente e investigador . No proporcionamos un conjunto de soluciones a los problemas que vivimos en la investigación educativa, pero sí presentamos algunas nuevas posibilidades de afrontar esta tarea. El giro post humano ha dado paso a nuevas formas de investigación, convirtiéndose en catalizador de otras maneras de pensar e investigar bajo un término general llamado investigación postcualitativa. Esta nueva forma de posicionamiento nos invita a repensar y resituar nuestra propia praxis frente a la investigación educativa. Implica una alteración, mudanza o deslizamiento desde las regulaciones que orientan la práctica investigadora cualitativa en educación. Una suerte de apertura a que otras formas más problematizadoras, inclusivas y decoloniales afecten a la construcción que realizamos de la realidad. Asumir el compromiso con un tipo de investigación que apueste por entablar otra clase de relación con las distintas agencias que conforman las realidades socioeducativas, implica cuestionar el orden onto-ético-epistemológico que mantiene la perspectiva humanista de la investigación.


Esta nueva forma de posicionamiento nos invita a repensar y resituar nuestra propia praxis frente a la investigación educativa.

Un propósito que nos ha llevado a buscar en las denominadas «post» teorías (St. Pierre, 2013) el territorio de diversidad epistémica que perseguíamos para abordar nuestros trabajos; donde coexisten posturas teóricas diversas pero en lógica coherencia con una clase de escenario que precisa de nuevos abordajes inventivos (Coleman, 2017) con los que continuar añadiendo complejidad sobre nuestras realidades y ampliando sus posibles lecturas. Una cuestión que se hace más necesaria que nunca, debido entre otras cuestiones, a que el mundo en el que vivimos ya no puede ser explicado o justificado a través de un pensamiento ortodoxo (St. Pierre, Jackson y Mazzei, 2016), y que nos reclama volver a pensar el sentido que encierra el tipo de investigación que se viene desarrollando desde las premisas del empirismo lógico (Lather y St. Pierre, 2013).

Imagen 1. La deriva postcualitativa. ( Fuente: Estibaliz Aberasturi Apraiz)

Recogen el término postcualitativo aquellas investigaciones que han ido apareciendo durante estas dos últimas décadas repensando la ontología y epistemología características de las metodologías cualitativas humanistas (Lather y St. Pierre, 2014), que exploran y tratan de re-imaginar nuevas direcciones onto-episte-metodológicas y éticas. Este posicionamiento denuncia seguir perpetuando un pensamiento occidental, blanco, masculino, humanista, y hegemónico (St. Pierre, 2014), haciéndonos más conscientes de nuestro colonialismo. Y dialoga con otras perspectivas e historias relegadas a los márgenes, y que conectan el conocimiento, el poder y la geopolítica, Acercándonos a otra clase de epistemologías como las indígenas (Wu, Eaton, Robinson-Morris, Wallace, y Han, 2018) tan frecuentemente convertidas en subalternas, y permitiendo enfatizar por contra, la complejidad, la porosidad y performatividad de los elementos humanos y no humanos mutuamente constitutivos dentro de nuestras prácticas de investigación. Una posición post-cualitativa de la investigación, siempre múltiple y cruzada por una diversidad teórica, que no tiene una única cara ni se articula en única propuesta y que no puede ser descrita ordenadamente en un handbook de investigación.

 

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